
Miro cara a cara el oscuro manto que se posó frente a mi. Observo detenidamente a la muerte en su lecho deleitándome en cada detalle de su suave porvenir, Pero tomo su mano y la cuestiono silenciosamente:
¿Por qué ahora y no antes? ¿por qué, taciturna y calma, te tardaste?
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